diumenge, 5 de febrer de 2012

No es periodismo ciudadano

Hace unas semana comiendo con el director de un diario económico, nos contagió su inquietud por el fin próximo de los medios de comunicación, especialmente diarios en edición papel y digital. Y con ellos, evidentemente la tarea del periodista que trabaja en estos medios. Periodistas remunerados por su trabajo. Otra persona asistente a la comida aseguró que era lógico que los periódicos desparecieran si cualquier con su blog, y de manera gratuita, estaba explicando lo mismo. Y que además, la gente prefería la voz del que lo explica en primera persona que a la del medio de comunicación, como si eso le añadiera un plus de credibilidad a la información. En esos mismos días, me iban llegando noticias de compañeros y compañeras cercanos que son periodistas y que se estaban quedando sin trabajo. Casualmente, me acerqué a hacer una gestión a la facultad de Periodimo de la UAB y sentí una punzada de pena al ver a los chicos y chicas haciendo sus prácticas con una cámara junto a la fachada. Pensé: no perdáis el tiempo estudiado algo que no tiene futuro. Pero también recordé que precisamente ese era el mismo discurso desmotivador que nos transmitían los profesores en la facultad hace 15 años. Cuando las cosas no iban tan mal, incluso cuando Internet y la televisión digital abrían nuevas oportunidades a la profesión.

En relación a este desánimo me llegó un vídeo de un joven periodista que no encuentra trabajo que fue un golpe directo a mi moral laboral. 




Y mientras, seguía resonando en mi cabeza la idea de que la población prefería la informacion que llegaba en primera persona de la ciudadanía y que era más creible. Esta semana, gracias al bloc de Cristina Vives me llega la notícia que el diario The Guardian cerrará su edición en papel por el periodismo ciudadano, viendo como se iba cumpliendo el apocalipsis de la profesión anunciado en aquella comida de trabajo.

Sin embargo, no estoy de acuerdo. Ni con el término ni la la situación que se genera.

Me parece fantástico que haya nacido lo que se denomina "periodismo ciudadano". De hecho, yo como ciudadana también lo ejerzo. Y he escrito varias veces sobre ello. Y han sido muchas las situaciones injustas, los abusos, que hemos podido conocer gracias a ese "periodismo ciudadano" que ha ido informando al mundo de lo que sucedía en Irán, Egipto, Tailandia, China, Tunez, Siria, Marruecos, Cuba, cuando el poder no permite que este papel lo ejerzan los medios de comunicación. Y es que en situaciones de opresión y censura, a menudo es la única forma de explicar la realidad. Recuerdo a un profesor de la facultad que nos explicaba que durante el Franquismo, la sección más importante de los diarios eran las cartas al director, porque era en único espacio donde se explicaba la realidad de que sucedía en el país. E incluso ahora para mí sigue siendo una de las secciones más interesantes. Tampoco creo que los medios de comunicación sean los únicos autorizados para informar. Los únicos no, pero que deben seguir ejerciendo su papel y no pueden ser substituidos por un llamado "periodismo ciudadano".

Y es que creo que parte del problema también radica en su denominación equivocada. No deberíamos hablar de periodismo ciudadano sino de fuente de información. No es más que una nueva fuente de información. Que ni siquiera es nueva, porque ha existido siempre. La carta al director, la llamada del ciudadano al programa de radio para explicar una situación, la llamada a la redacción para comunicar una injusticia, la manifestación ciudadana que deviene noticia. La diferencia es que ahora esa fuente es más visible, más accesible, y para transmitir su opinión e información no necesita intermediarios, los medios. Cierto, pero como los ciudadanos el resto de fuentes de información. Empresas, entidades, administración .. las otras fuentes que proporcionan información a los medios ahora pueden hacerlo directamente en su webs, su blog, su cuenta de twitter o colgando un vídeo en Youtube. Lo que ha ocurrido es que los ciudadanos ha escalado posiciones y se ha situado al mismo nivel que los otros agentes que suministran información.

Sin embargo, creo que eso no los convierte e periodismo. El papel del profesional de la información sigue siendo la responsabilidad de tratar esa información, contrastarla, confirmarla, elaborarla y trabajarla. En nuestra sociedad, ese papel sigue siendo clave. Los ciudadanos como fuente han adquirido más importancia, pero no sustituyen al periodismo.

Lamentablemente como se comentó en aquella comida, creo que la gente cada vez está menos dispuesta a pagar por ese trabajo de intermediario. Seguramente porque no le otorga valor, cree que no vale la pena pagar por algo que puede conseguir gratis en la fuente directa.  Fuente que a menudo puede inventarse, manipular o tergiversar la información, como se ha demostrado en diversas ocasiones con el llamado "periodismo ciudadano".

No soy tan ingenua como para creer que la información que procede de los medios es objetiva y neutral, no está sesgada, elegida, seleccionada y tratada. Los medios son empresas y como tales tienen intereses económicos e ideológicos. Nunca he creído en la premisa utópica del periodismo objetivo, pero sí creo en el subjetivismo honesto y profesional. Y hay profesionales y medios que me merecen ese respesto. De los que me fio y en los que creo.       

Seguramente no podamos hacer nada para para ese fenómeno, pero creo que al final la sociedad acabará pagando caro haberlo permitido.

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