diumenge, 15 de desembre de 2013

Vídeos de la semana: hacia la normalización de la discapacidad y el cáncer

Vuelvo a compartir los dos vídeos que más me han impresionado esta semana.

1.  «Because who is perfect?»
Un vídeo asombroso, emocionante sobre algo tan sencillo que no se había hecho antes. 
Las personas con discapacidad o alteraciones físicas se convierten 
en modelos para maniquís de escaparates. 
Ver sus caras es tremendo. Es un camino hacia la normalización de la diferencia. 




2. Cabello de AFANOC
Es un vídeo bastante antiguo que ganó diversos premios. Es una campaña de AFANOC, de la entidad catalana de niños con enfermedades oncológicas. El objetivo es recaudar fondos pero también la sensibilización. El vídeo es emotivo y muestra tanto el acto solidario de la niña que entrega su pelo a su hermano en un gesto muy frecuente entre los niños que es cortarse el pelo a sí mismo, como normalizar los efectos del tratamiento de la enfermedad. Ella también tiene el pelo corto como él. 



dimecres, 4 de desembre de 2013

Algunos vídeos sobre Fundraising

Algunos de los vídeos de Fundraising más interesantes que he visto en los últimos días

1. El poder de las palabras

 



 2. Una parodia sobre los estereotipos que tenemos sobre África y el ridículo de las celebrities


 


3.  Campaña de la Fundació Josep Carreras que es un modelo a seguir: implicando a los usuarios reales, positiva, emotiva. No hace falta explicar la enfermedad, la investigación, la donación de médula ósea... pero emociona.





4.  La artista Amanda Palmer explica como empezó su carrera artística pidiendo dinero en la calle como estatua humana. Y el aprendizaje que obtuvo que ha sido clave para lanzar su carrera.


 

dilluns, 2 de desembre de 2013

Sobre la ética en el Fundraising

La sesión sobre ética en el Fundraising que nos dio magníficamente Irene Borrás nos sirvió para reflexionar y cuestionar sobre las prácticas del Fundraising.
De entrada, nos animó a recurrir a las emociones como manera de transmitir los mensajes. "Si las empresas que venden productos están vendiendo con las emociones, las entidades sociales deberíamos liderar el discurso de las emociones", aseguró Borràs. Así puso el recurrente ejemplo del anuncio del BMW donde no se explica los caballos que tiene el coche sino las emociones que se viven conduciendo. Así, en el Tercer Sector nos obsesionamos por explicar con minuciosidad y lenguaje técnico todos los proyectos y programas, hasta al final no acabar comunicando nada.
Los que trabajamos rodeados de educadores nos reconocimos en la frase de Irene Borràs que aseguraba que "a menudo los radicales antiemociones y anticausas los tenemos dentro". En un sector que trabaja con colectivos vulnerables ciertamente hay que realizar un enorme trabajo pedagógico para lograr convencer a los equipos que como concluyó la profesora "Hablar de pasión y de valores no quiere decir que nos pervirtamos" y "Simplificar el mensaje no significa simplificar la realidad".
Y después de esa parte de autoconfirmación y consuelo, entramos en una parte que generó bastante debate y polémica en clase alrededor de las recomendaciones que establecen algunos códigos éticos que orientan la profesión del fundraiser:  
Código de conducta para el desarrollo  del Fundraising en España, de la Asociación Española de Fundraising.
"No es ético pagar al fundraiser una comisión por conseguir donativos". Esta idea supuso un debate muy interesante en clase sobre por qué a los comerciales se les puede pagar comisión y a los captadores de fondos no. O porque no se puede estimular su trabajo con un sobresueldo por el objetivo conseguido. Mi opinión es que en las entidades sociales no se debería pagar comisión porque un profesional haga bien su trabajo. No me parecería justo que se le diera comisión por donativo a la persona que haciendo bien su trabajo logra un donativo y a la que logra un reportatge en TV3 para la institución no. Se supone uno tiene que hacer bien su trabajo, y no sólo hacerlo bien por la comisión. Siempre y cuando, claro, su sueldo sea digno y aceptable. Y como recordó Irene, el problema es que a veces en nuestro sector nos llenamos la boca de ética y no pagamos sueldos dignos o compramos productos de dudosa procedencia porque son más baratos.
El segundo gran debate giró en torno al Código de conducta sobre imágenes y mensajes a propósito del Tercer Mundo y a ideas como que hay que "evitar las imágenes catastróficas o idílicas que incitan más a la caridad" y "las imágenes que muestran de forma miserable o patética una situación". Irene Borrás nos hizo notar que ya hace mucho tiempo que las campañas de las ONG en el Tercer Mundo no muestran imágenes de niños famélicos en África. Y que la tendencia es a mostrar niños sonriendo, con caritas saludables y positivas. Algunas personas de la clase pensaban que mostrar ese tipo de imágenes no "es mostrar la realidad". Incluso una compañera que se dedica a hacer talleres de sensibilización con jóvenes nos aportó una importante reflexión. Nos dijo que los jóvenes le dicen que "eso ya no pasa en África". Porque ya no lo ven en la tele ni en las campañas de las ONG. Como ya no vemos esa miseria porque no la enseñamos, alguna personas piensan que no existe. Tremendo.
Otras recomendaciones de los códigos éticos que me quedaron muy presentes es que las imágenes no sean partenalistas: "Debe ponerse de relieve la capacidad de las personas para hacerse cargo de sí mismas". Y así evitar imágenes de adultos o cooperantes dando de comer a un niño o una persona con discapacidad. No, se trata de mostrar a ese niño o adulto haciendo algo. Y si es el caso, acompañado de un voluntario. Ir de la mano juntos.
Finalmente, el principio ético de la lealtad fue muy debatido. Hablar bien de nosotros, nunca mal de lo que hacen los demás. "Construir construyendome yo a mi, pero no desacreditar al otro". añadió Irene Borràs. Aunque esto me genera una duda. ¿Pero qué pasa si yo sé que otra ONG no está utilizando buenas prácticas? ¿Tengo que callarme y ser cómplice para no romper la lealtad del sector?
En la web de la Asociación Española de Fundraising se pueden encontrar otros códigos éticos sobre el face-to-face o sobre el fundraising telefónico.

Los mejores vídeos de mi semana: miedo, discapacidad y un flashmob

Estos son los tres vídeos que más me han impactado esta semana.
1. Márqueting viral: la marquesina más aterradora.
Una campaña publicitaria realizada en Brasil de promoción de la última entrega de la saga de "El muñeco diabólico" que consiste en matar casi del susto a las personas que esperan el bus en una parada. De la marquesina del autobús donde se promociona la campaña sale el mismo muñeco que los persigue cuchillo en mano. Como usuaria, creo que me habría dado un infarto. Tampoco quiero imaginarme si a alguno de los niños les puede haber causado un trauma y no van a querer esperar nunca más un autobús. Incluso alguien podría haber salido mal parado (los chicos en medio de la carretera, si alguien hubiera respondido agrediendo al muñeco...). Pero de todas formas es una campaña impactante, y el vídeo tiene más de 10 millones de visitas.



2. Flashmob de Ecom de sensibilización sobre la discapacidad.

Realizado por profesionales y personas con discapacidad, este vídeo aunque no es nuevo sí que es de mi semana porque ha ganado el Premio al Mejor Vídeo Participativo en el 4t Congrés del Tercer Sector de Catalunya que ha tenido lugar esta semana. La implicación de profesionales y personas con discapacidad, la original puesta en escena y la gran elección de la canción bien merece el premio.







3. Flashmob de Sonrisas y lágrimas


Tampoco es nueva esta Flashmob que tuvo lugar en una estación de tren en Bélgica. Tres años tiene ya pero me sigue pareciendo espectacular el efecto que consigue y el buen rollo que transmite.







diumenge, 1 de desembre de 2013

Fundraising como creación de ilusión y confianza

Este es el primero de lo que se me antoja una serie larga de entradas alrededor del mundo del Fundraising. 
El motivo: hace justamente un año que esta área de trabajo se sumó a mis nuevas responsabilidades de comunicación institucional y a las que ya hace años que venía haciendo de relación con los medios, organización de eventos, gestión de reputación on line y comunicación interna. Ha sido un año de ilusión por adentrarme en un terreno nuevo. Aprendiendo muchísimo, buscando modelos y referentes, asistiendo a congresos, jornadas y formaciones breves, leyendo lo que podía, actuando y arriesgándome creando campañas de captación con buenos resultados hasta ahora. A este elemento de interés por ser una aventura reciente se une el hecho que recientemente he empezado a estudiar un posgrado de Fundraising en la Universidad de Barcelona, el primero que se hace en Cataluña. Y por supuesto, las clases, las prácticas, la investigación, los ejemplos, el debate tan enriquecedor en el aula con compañeros y profesores genera un gran volumen de apuntes y reflexiones que me gustaría compartir.
A modo de introducción y tras esta presentación, apuntaré las ideas que han surgido en clase, la mayoría por supuesto de boca del profesor Juan Mezo, que me gustaría destacar porque es hacia este modelo que me gustaría avanzar.
  • “El trabajo de fundraiser es creerse que somos capaces de transformar la sociedad”. Me ha recordado mucho a una frase que se me quedó gravada en la clausura del Congreso de Fundraising que tuvo lugar en Barcelona el año pasado: “tenemos el mejor trabajo del mundo que es hacer realidad los sueños de los demás por un mundo mejor”. Alguien podría apuntar que es una forma muy idealista de ver nuestro trabajo pero a mí me gusta verlo así.
  • “No es pedir dinero es involucrar a la gente en las causas”.
  • ” El fundraiser es un constructor de confianza, no un vendedor. Hay que ser capaces de crear ilusión”
  •  “Hay que ir a la Ir a la empresa con la voluntad de decir: vengo a ayudarte”.
  • “Una empresa para sobrevivir necesita comunicarse, pero en una entidad social forma parte de su ser, es misional el hecho de comunicar y dar a conocer para cambiar la sociedad”.

dilluns, 20 de maig de 2013

Ideas a propósito de "El Manifiesto Crowd"



Su lectura me ha resultado interesante para trabajar la innovación en las organizaciones,  reputación, la comunicación interna y el marketing, entre otros aspectos.

La organización paciente

La actitud paciente es defendida en el “Manifiesto Crowd” como uno de los factores que más facilitan la innovación en una organización: “las ideas más importantes toman un largo tiempo en evolucionar, permanecen latentes en el fondo y son fruto de una lenta maceración que permite la conexión entre un primer indicio y otros posteriores”. Y es que “para que puedan producirse estas conexiones necesitamos de medios líquidos que favorezcan el flujo y la unión de ideas parciales. Una iniciativa puede ser brillante, pero quizá no llegar en el momento oportuno. Completar un proceso lento de maduración y esperar el escenario que permita la posibilidad de implantación”, aseguran.

Al leer estas palabra estos días no he podido acordarme de la exposición sobre Charles Darwin que había visitado horas antes en el Museu Marítim de Barcelona. La exposición pone en valor la importancia de la observación en los resultados del trabajo de Darwin. También es sorprendente el largo proceso de maduración desde la primera idea inicial sobre la teoría de la evolución al regresar Darwin de su viaje alrededor del mundo en 1836 hasta su revelación al mundo con la publicación del libro “el  origen de las especies” en 1958. Un proceso tan prolongado de maduración que casi se le pasa de cocción, puesto que en realidad la publicación de su teoría se precipitó al recibir Darwin un artículo de un joven investigador que había llegado a las mismas conclusiones veinte años después. La honestidad de los dos científicos y el respeto mutuo serían motivo de otra reflexión.

Igual que Darwin apuntaba todas sus ideas, conclusiones y observaciones en diarios y cuadernos, los autores del “Manifiesto Crowd” también destacan la importancia de anotar y registrar las ideas para ver después cómo se ha producido el proceso de innovación: “es importante mantener vivo el recuerdo de las ideas, propuestas, orientaciones,  que surgen de cualquiera de las actividades que realiza una organización y para ello tener un buen registro”.

De hecho, Gutiérrez-Rubí y Freire proponen fomentar los procesos de innovación interna entre los trabajadores. Y ponen como ejemplo a Google que tiene un programa, el 3M destinado a que los empleados desarrollen sus propias investigaciones. “Estos espacios de tiempo posibilitan que las inquietudes personales aporten dosis de creatividad a las iniciativas profesionales de la empresa, a la vez que estimulan la transversalidad de conocimientos entre diversas disciplinas”, concluyen.

 Permeabilidad y viscosidad

Otros dos conceptos que me han resultado interesantes son la concepción de la “empresa permeable” y la “empresa viscosa”. Por ejemplo, los autores definen una organización permeable como “organización flexible, con poros en su frontera, que permite que los fluidos interaccionen en los distintos ámbitos”. Así se proponen unas estructuras más elásticas y permeables a los cambios, huyendo de estructuras verticales, rígidas y estancas que convierten a las organizaciones en monstruos pesados y lentos. Y esta puede ser la clave de la supervivencia si como aseguran Gutiérrez-Rubí y Freire “lA competencia ya no está entre grandes y pequeños sino entre rápidos y lentos”.

En una línea semejante hablan de la viscosidad: “Lo viscoso permite amoldarse mejor a los resquicios (oportunidades) y a las intersecciones (innovaciones) que se presentan en los escenarios de incertidumbre”.

Y me ha gustado mucho esta reflexión que ojalá fuera un patrón de futuro: “Las organizaciones viscosas aprenden a organizar el talento en lugar de organizar el poder”.

Y otra: “La arrogancia y la soberbia en la que viven instaladas algunas corporaciones representan la miopía de un liderazgo basado en el poder de la cuenta de resultados. Y los hace más débiles. Una actitud amable y  humilde, por el contrario, los fortalece”.

Masa y multitud

Me ha resultado especialmente interesante la diferenciación que hace el “Manifiesto” entre los términos “masa” y “multitudes”. Ciertamente “masa” es un concepto muy del siglo XX (cultura de masas, medios de comunicación de masas, consumo de masas, etc.…) que concibe la población como algo uniforme, sin personalidad, sin opinión, para la que se fabrican idénticos productos para ser devorados sin reflexión ni maduración.  En este sentido, los autores definen a la masa como “estúpida” porque no demuestra inteligencia, no aporta información, no supone cambio. Sin embargo, presentan a las “multitudes” como un concepto del siglo XXI donde cada elemento es diferente, y aportan diversidad, tienen capacidad de innovación y de generar cambios, con la posibilidad de conexión y organización entre sus miembros. Se habla de la “inteligencia de las multitudes” citando a Surowiecki.

Ejemplos de la inteligencia de las multitudes son muchos. Desde la Wikipedia a los procesos colaborativos de mejora de software, la democracia participativa, e incluso en productos de consumo. Los autores hablan de la telefonía móvil como ejemplo de cómo se basa en la individualización, la personalización, así gracias a las aplicaciones cada móvil es único, no se parece a otro. Hay muchas marcas que hace tiempo que están trabajando en esta personalización desde zapatillas deportivas (Munich) a coches (Mini).

En este sentido, el “Manifiesto Crowd” no sólo propone implicar a los trabajadores en el proceso de innovación de una organización, sino también a los consumidores o usuarios. “Innovar ya no es una tarea intrínseca de un departamento o un grupo de departamentos., sino que forma parte de un proceso permeable desde la organización hacia su exterior”, defienden Gutiérrez-Rubí y Freire. Y me encanta una pregunta retórica que aportan en mitad del “Manifesto”: “¿Dónde empieza y dónde acaba hoy en perímetro de la empresa?”

Y aquí veo muchas posibilidades de crecimiento. Los clientes, que usan y conocen perfectamente nuestros productos, pueden aportar ideas y mejorar nuestros productos. Y es una inteligencia que no está suficientemente aprovechada. Evidentemente esto hay que fomentarlo y recompensarlo de alguna forma, aunque sea mediante el reconocimiento.

Los autores proponen contar con el usuario antes, durante y después, implicarlos en el valor de la marca, puede ser la mejor referencia de nuestra marca, pero para eso hay que hacerlo sentir especial y no únicamente como un cliente.. Así pues hay que incrementar y fortalecer los lazos con el propio mercado.

El mercado vigilante
En esta creciente aproximación entre la organización y los usuarios, hay que tener en cuenta lo que Gutiérrez-Rubí y Freire apuntan como “mercado vigilante”. Se refieren al poder cada vez mayor que tienen los consumidores de compartir su opinión sobre la marca en las redes sociales, ya sea para perjudicarla o para ensalzarla. Y las repercusiones de esta opinión se reproducen a gran velocidad, más allá de su propia red de contactos.

Un poder que se ha demostrado capaz de provocar cambios. Ejemplos también hay muchos. La campaña de la joven de Estados Unidos para lograr eliminar las comisiones de las tarjetas, la campaña por el comercio justo en el turrón de chocolate Suchard, actualmente la presión contra las marcas de ropa que tienen trabajadores explotados en Bangladesh.

“La reputación y el valor intangible de la marca son determinantes para el futuro de una compañía, pero el control reputacional ya no depende sólo de la empresa sino que se encuentra diferido en el mercado. Ignorarlo en su suicidio para las marcas”, aseguran Gutiérrez-Rubí y Freire.

Continuando con lo apuntado anteriormente, los autores del “Manifiesto” creen que una buena idea para contrarrestar esta actitud crítica es generar una comunidad de nuestros usuarios en torno a la marca y fomentar la proximidad. Y además es importante una gran exigencia para logar su máxima satisfacción, puesto que en estos tiempos la lealtad a las marcas ya casi no existe.

En este sentido, hay una frase que me ha llamado la atención: “ Hay que rebajar la estrategias de marketing”

Finalmente

Y como todo “Manifiesto”, al final del documento hay una serie numerada de declaraciones entre las que me han llamado la atención dos:

  • Las organizaciones jerárquicas orientadas a la eficiencia se desconectaran emocionalmente de sus empleados y su innovación es cara y lenta.
  • LA RSE es el pasado. Negocio e implicación social son ya dos partes inseparables de una misma estrategia.